Valores Nominales y Valores Reales

Por lo tanto, cuando deseamos analizar las variaciones que ha sufrido un valor monetario a lo largo del tiempo, nos encontramos con un problema: es imposible saber si los cambios que presentan estas unidades monetarias (V) a lo largo de un período se deben a variaciones en las cantidades físicas (número de unidades, q), a variaciones en los precios (p) o a variaciones de ambos elementos:

 

Las variaciones que sufren los valores

monetarios en el tiempo pueden deberse a:

 

  • variaciones en las cantidades (q),
  • variaciones en los precios (p) o
  • variaciones en las cantidades y en los precios al mismo tiempo (q y p)

 

Efectivamente, los datos de estas series económicas muestran, para diferentes años, distintas cantidades valoradas a sus respectivos precios de cada momento, dando como resultado unidades monetarias heterogéneas y, por lo tanto, no comparables.

LogoYirepaFinanzas

Al continuar utilizando este sitio usted acepta el uso de cookies como se describe en nuestra política de cookies.

Si deseas resolver tus dudas sobre los conceptos básicos de las finanzas y la economía, éste es tu sitio.

Valores Nominales y Valores Reales

A precios corrientes y a precios constantes

1. Introducción

2. Efectos de la inflación

3. Recapitulación

4. Comparativa de términos: nominal y real

5. Ejemplo práctico

6. Resumen

Es de todos conocido que los precios de los bienes y servicios varían a lo largo del tiempo, ya que están sometidos a los efectos de la inflación o la deflación. Por este motivo, cuando se desea comparar valores expresados en unidades monetarias pertenecientes a distintos períodos, hay que tener en cuenta que los precios con que se han calculado han ido evolucionando a lo largo del tiempo.

 

De esta cuestión surge la necesidad de recurrir a los conceptos de valores nominales y valores reales.

1. Introducción

En el análisis económico, al estudiar el comportamiento de una variable a lo largo de un período de tiempo, se recurre a las series temporales. En la mayoría de las ocasiones, las variables económicas que componen estas series temporales están expresadas en unidades monetarias.

Pues bien, a la hora de enfrentarnos a este tipo de series, debemos tener en cuenta que los valores expresados en unidades monetarias (V) están compuestos por dos elementos:

 

  • el número de unidades (q) y
  • el precio de cada unidad (p),

 

de tal forma que V = q x p

Ejemplo de una serie temporal

Para que sean homogéneas y así realizar un análisis correcto de las variaciones de sus datos, es necesario disgregar sus dos componentes (número de unidades y precios) para, de esta forma, identificar las variaciones reales sufridas por cada uno de ellos. Debemos conocer qué variación ha sufrido el número de unidades y qué variación han sufrido los precios de estas unidades.

Y es aquí donde los economistas, para solventar este problema, recurren a los 2 conceptos que vamos a tratar en este artículo:

 

  • Variables nominales: variables medidas en unidades monetarias. Son las calculadas multiplicando el número de unidades por los precios de cada año.

 

Sus variaciones incluyen tanto las variaciones en el número de unidades del producto como las variaciones de sus precios.

 

A las variables nominales se le denominan también "a precios corrientes", ya que hacen referencia a los precios del momento.

 

  • Variables reales: Variables medidas en unidades físicas. Tienen descontado el efecto de la inflación (o deflación) y, por lo tanto, solo muestran la evolución del volumen físico contenido en la variable.

 

Sus variaciones no incluyen las variaciones de los precios, ya que siempre estará valorado a un mismo precio (el precio del año base) y, por consiguiente, sólo contemplará las variaciones de las unidades del producto.

 

A las variables reales se les denomina también "a precios constantes", ya que se calculan con los precios constantes de un año tomado como referencia.

En consecuencia, cuando tenemos una serie de valores nominales (a precios corrientes, a precios de cada período) no es posible realizar comparaciones, ya que las alteraciones de los precios asignan distinto poder adquisitivo a las unidades monetarias.

Obviamente, en economía, para expresar las variaciones reales de una variable económica se deberá utilizar siempre las variables reales, ya que no tienen en cuenta el efecto de las variaciones de los precios.

 

Las comparaciones entre variables monetarias sólo serán posible cuando su valoración se realice a precios constantes de un período determinado; es decir, cuando estén expresadas en términos reales.

 

Por lo tanto, para poder analizar la evolución que experimenta las variables monetarias a lo largo del tiempo, tendremos que convertir esas unidades monetarias nominales a unidades monetarias reales.

Ejemplo: En 2014, una empresa vendió 5.000 unidades de un producto a 200 euros cada unidad. Por lo tanto, las ventas de ese año ascendieron a 1.000.000 de euros.

 

Para 2015 se decidió aumentar el precio de venta un 10%, pasando de 200 €/u. a 220 €/u. Si para este año consigue vender las mismas unidades que en 2014, las ventas ascenderían a 1.100.000 euros.

 

Si nos limitamos a analizar el importe de las ventas, diríamos que el negocio ha aumentado un 10% (ha pasado de 1.000.000 de euros a 1.100.000).

 

Sin embargo, no es así. Realmente el negocio no ha crecido. Permanece igual que el año anterior, ya que ha vendido las mismas unidades. Lo único que ha crecido realmente ha sido el precio de venta.

 

El negocio ha crecido nominalmente, pero no ha crecido realmente.

2. El efecto de la inflación en las unidades monetarias

Cuando en una economía existe inflación, el valor del dinero desciende, ya que con la misma cantidad se podrá comprar menos bienes y servicios que antes de la subida de precios.

 

Por esta razón, como ya se ha indicado anteriormente, a la hora de enfrentarse a un análisis de una serie temporal de valores monetarios, debemos de tener en cuenta que está afectada por la inflación.

Un trabajador ve aumentado su salario un 2%. Una empresa ha registrado un aumento de su importe de ventas un 20%. El PIB de un país ha crecido un 0,2%.

 

Son noticias económicas excelentes, ... siempre y cuando los precios no hayan subido en el período de tiempo considerado.

Ejemplo: Cuando nos suben el sueldo, por ejemplo, un 0,25% (revalorización nominal), nuestro poder adquisitivo se ve aumentado en ese 0,25%. Pero ¿qué ocurre si en ese momento existe inflación? Pues que la revalorización real de nuestro sueldo no ha sido del 0,25%, ya que habrá que tener en cuenta el efecto de la inflación.

 

Para saber la revalorización real de nuestro poder adquisitivo tendremos que descontar la tasa de inflación existente, de tal forma que:

 

  • si la tasa de inflación es inferior al incremento del sueldo, ganaremos poder adquisitivo (por la diferencia entre ambos).
  • si la tasa de inflación es igual al incremento del sueldo, no variará nuestro poder adquisitivo, y
  • si la tasa de inflación es mayor que el incremento del sueldo, perderemos poder adquisitivo (por la diferencia entre ambos).

 

Por lo tanto, para que nuestra capacidad de compra (poder adquisitivo) aumente, será necesario que el incremento porcentual de nuestro sueldo sea mayor que la tasa de inflación existente en ese momento:

 

Para que se produzca un aumento del poder adquisitivo

es necesario que el aumento nominal sea mayor a la inflación

 

Es decir, lo importante no es que nos suban el sueldo cada año, sino que, con el nuevo sueldo, podamos comprar las mismas (o más) cosas que antes. Si, en nuestro ejemplo, la inflación existente es del 0,25%, evidentemente nuestro sueldo no ha experimentado un incremento real. Sólo ha sufrido un incremento monetario; un incremento nominal.

Si existe inflación, el dinero pierde poder adquisitivo.

A mayor inflación, menor poder adquisitivo del dinero.

Ejemplo: Si tenemos un sueldo de 1.000 euros, ése será su valor nominal:1.000 euros.

 

Ahora bien, si existe una inflación del 3%, nuestra capacidad de compra estará mermada en ese 3% y, por lo tanto, para conocer nuestro sueldo real, tendríamos que descontarle la tasa de inflación (1.000 menos el 3% de 1.000), siendo entonces nuestro sueldo real de 970 euros.

 

Así pues, nuestro sueldo:

 

  • en términos nominales (en euros corrientes) será de 1.000 euros, pero
  • en términos reales (en euros constantes) será de 970 euros.

 

Cuando existe inflación, el valor expresado en términos reales será siempre inferior al valor expresado en términos nominales, ya que al valor real se le ha descontado el efecto de la inflación.

3. Recapitulación

Las variaciones del nivel de los precios que sufre una economía a lo largo del tiempo hacen que el poder adquisitivo de la unidad monetaria se modifique constantemente. Por este motivo, los precios pertenecientes a distintos momentos del tiempo no son comparables, al menos, desde el punto de vista de su poder adquisitivo.

 

Es por ello, por lo que a la hora de analizar la evolución de las principales variables económicas (salarios, ventas, PIB) deben tomarse los valores reales, en lugar de los nominales.

 

Si queremos analizar la evolución de una serie de valores a lo largo del tiempo (salarios de los trabajadores, importe de las ventas de una empresa, el PIB de un país, etc.) debemos ser consciente que los datos obtenidos están en unidades monetarias de cada periodo; son valores referidos a unidades monetarias corrientes. Por lo tanto, al referirse cada uno a distintos momentos del tiempo, no son directamente comparables, ya que han sufrido distintas alteraciones de los precios de un periodo a otro. Es decir, están afectados por el efecto de la inflación (o deflación).

Para poder comparar los datos de la serie a lo largo del periodo de interés y así conocer los cambios reales que han experimentado, tendremos que convertir todos los valores de dicha serie en unidades monetarias de un mismo periodo; es decir, en unidades monetarias constantes.

 

Este proceso de pasar de términos nominales (corrientes) a reales (constantes), consistente en eliminar el efecto producido por la inflación/deflación, se conoce con el término deflactación.

La inflación es el aumento generalizado y sostenido de los precios de los bienes y servicios de la economía de un país, con relación a una moneda, durante un período de tiempo determinado.

Deflación

Disminución generalizada y sostenida de los precios de los bienes y servicios.

El valor del dinero vendrá determinado por el conjunto de bienes y servicios que se puedan adquirir con él, que a su vez está en función de los precios de esos bienes y servicios.

Antes de analizar una serie temporal de valores monetarios tendremos que corregir las variaciones de precios que han sufrido los bienes y servicios analizados (los efectos de la inflación o deflación), con el objeto de obtener unidades homogéneas (con poder adquisitivo constante).

Deflactación

Mecanismo de conversión que consiste en eliminar el efecto que

los cambios en los precios tienen sobre una serie de valores monetarios,

permitiendo así comparar dichos valores en diferentes momentos del tiempo.

Deflactar

Convertir una serie de unidades monetarias nominales

a unidades monetarias reales

Deflactar una serie monetaria consiste en eliminar el efecto que los cambios en los precios (inflación/deflación) tienen sobre los valores de la serie temporal.

4. Comparativa de los términos: Nominal y Real

Llegados aquí, ya estamos en disposición de asimilar correctamente los conceptos de estos dos términos:

 

  • Valores nominales: los que aparentemente se muestran y, por lo tanto, llevan incorporado el efecto de la inflación. Son los valores observados directamente sin efectuar ninguna corrección por la apreciación o depreciación monetaria.

 

  • Valores reales: los que realmente se obtienen descontando el efecto de la inflación o deflación. Es decir, es el valor nominal, después de efectuar la corrección.

 

Valor Nominal + corrección variación precios = Valor Real

Comparativa: Valor Nominal y Valor Real

 

NOMINAL (a precios CORRIENTES) REAL (a precios CONSTANTES)

Los valores expresados en unidades monetarias corrientes se conocen como valores nominales.

Una variable está en términos nominales cuando su valoración se hace a los precios del período en que se mide; es decir, a precios del periodo vigente (precio de mercado del momento).

 

Muestra valores con distinto poder adquisitivo.

 

Se refiere al precio de un bien o servicio en un momento concreto del tiempo, por lo que incluye el efecto de la inflación o la deflación. Valora las magnitudes a precios de cada año, sin descontar el efecto de la inflación o deflación.

 

Por ese motivo, a la variable nominal se le denomina también "a precios corrientes", ya que hace referencia a los precios del momento.

 

Es el precio efectivamente pagado por el bien o servicios, expresado en moneda del mismo período en el que se realizó la transacción. Por lo tanto, lleva incorporado el efecto de la inflación/deflación.

 

Es el valor observado directamente sin efectuar ninguna corrección por la depreciación monetaria. .

 

Una magnitud expresada en términos corrientes expresa el valor de esa misma magnitud.

Los valores expresados en unidades monetarias constantes se conocen como valores reales.

Una variable está expresada en términos reales cuando su valoración se hace a los precios de un determinado período que se toma como como referencia (año base).

 

 

Muestra valores con el mismo poder adquisitivo de un mismo año.

 

Utiliza un patrón de referencia constante, descontando los efectos que pueden provocar la inflación o la deflación, valorando las unidades de los distintos años a los precios de un mismo año (constantes) tomado como base.

 

Por este motivo, a las variables reales se les denomina también "a precios constantes", ya que se calculan con los precios constantes de un año tomado como referencia (en cuyo caso hay que indicar el año al cual se refieren esos valores monetarios).

 

La variable real descuenta el efecto de la inflación/deflación, indicando el poder adquisitivo del dinero.

 

Es decir, el valor real es el valor nominal, después de efectuar la corrección de la depreciación monetaria.

 

Una magnitud expresada en términos constantes expresa el volumen de esa magnitud.

Si analizamos, por ejemplo, la evolución del precio de la naranja entre 2010 y 2015, los precios corrientes serán aquellos que tenía la naranja en cada uno de los años analizados, y el precio constante será el que tenía en 2010.

Variable nominal

aquella que se usa sin ajustar

los cambios de valor de la moneda

Variable real

aquella que tiene los ajustes por

los cambios de valor de la moneda

Valor Nominal – efecto variación precios = Valor Real

Efectivamente

El valor real es el valor nominal, después de efectuar la

corrección de la variación de los precios (inflación/deflación)

 

 

Deflactar

Convertir una serie de unidades monetarias nominales (a precios corrientes) a unidades monetarias reales (a precios constantes).

Mecanismo que consiste en eliminar el efecto que los cambios en los precios tienen sobre una serie de valores monetarios, permitiendo así compararlos en diferentes momentos temporales.

5. Ejemplo práctico

Para finalizar, hemos considerado necesario exponer un ejemplo práctico que sirva para recorrer cada uno de los conceptos expuestos en este artículo.

 

Vamos a analizar el nivel de ventas de una empresa que se dedica a fabricar tablets. Disponemos de la siguiente tabla donde se muestran los datos del período 2009 a 2014. Deseamos examinar el incremento anual que ha sufrido la cifra de ventas, así como el aumento acumulado registrado desde 2009 hasta 2014.

A simple vista, diríamos que las ventas de tablets en 2014 han aumentado, respecto a 2009, un 18,8% (cerca de 19.000 € más que en 2009) y que durante ese período los incrementos anuales registrados van desde un 1%, en 2014, hasta un 5%, en 2010 y 2012.

 

Sin embargo, estos datos pueden ser engañosos, ya que cuando comparamos cifras de diferentes años existe el riesgo de que una gran parte de las variaciones que se presentan estén generadas por cambios en los precios y no tanto por aumentos en las ventas efectivamente realizadas.

Por consiguiente, para realizar un análisis completo y correcto de estas series temporales, tendremos que analizar por separado los dos componentes de los importes monetarios: el número de unidades y el precio unitario.

Observemos la misma tabla, pero descompuesta en sus dos elementos:

Podemos ver que tanto las unidades vendidas como su precio unitario han sufrido diferentes cambios a lo largo del período 2009-2014. Es decir, las variaciones de las cifras de ventas obedecen a variaciones en las unidades vendidas y a las variaciones en los precios de estas unidades.

 

Es necesario realizar un análisis independiente de cada uno de ellos.

Extraigamos, en primer lugar, las variaciones experimentadas por los precios.

 

Podemos observar que estos han aumentado en el período 2009-2014 un 7,6% y que las variaciones anuales registradas van desde un -1% en 2014 a un 3% en 2010.

 

Estas variaciones obedecen a la inflación (o deflación) registrada cada año, siendo precisamente éste el elemento que distorsiona las variaciones reales que ha sufrido la cifra de ventas.

Si analizamos ahora las variaciones de las unidades vendidas observamos que en el período 2009-2014, han aumentado un 10,4% y que todos los años han aumentado un 2%.

 

Entonces, ¿qué variación es la que muestra la verdadera evolución del negocio? ¿el 18,8% del importe de las ventas? ¿el 7,6% de variación de los precios? ¿o el 10,4% de variación de las unidades?

 

Evidentemente, para conocer la marcha de un negocio, debemos obviar (eliminar) el efecto de la inflación (o deflación) y, a su vez, rechazar el importe en unidades monetarias nominales, ya que es el producto de las unidades por estos precios.

Por lo tanto, serán las variaciones en el número de unidades (10,4%) las que reflejen realmente el crecimiento experimentado por las ventas de la empresa.

 

Analicemos detalladamente estos componentes. La variación observada, entre 2009 y 2014 en la cifra de ventas (18,8%) obedece a:

 

  • las variaciones en las unidades vendidas (10,4%)
  • las variaciones en los precios unitarios (7,6%)

 

tal y como habíamos indicado antes mediante el gráfico que aquí reproducimos y que nos sirve también para diferenciar los conceptos de valores nominales, valores reales y el efecto de la inflación o deflación:

Se recomienda leer

el artículo

Serie temporal

Secuencia de datos, tomados en distintos momentos de tiempo,

ordenados cronológicamente

Las variables monetarias (V) obedecen a la suma de cantidades

de bienes (q) multiplicadas por sus respectivos precios (p):

 

V = q x p

Debido a la variación de los precios, no es posible comparar las variables expresadas en unidades monetarias

Las variaciones que experimentan las magnitudes monetarias presentan un doble componente:

 

  • la variación de los precios
  • la variación de las unidades

Variable Nominal

Variable económica expresada en términos monetarios.

 

Variable

real

Variable económica expresada en unidades físicas o en términos relativos.

Una variable nominal expresa el valor de esa variable,

mientras que

una variable real expresa el volumen.

Las

variables reales, al mantener constantes los precios en su cálculo, no incluyen el efecto de la inflación/deflación y, por lo tanto, permiten apreciar la evolución real del negocio.

Al comparar valores monetarios en el tiempo existe un factor que debemos de considerar: la inflación (o en su caso, la deflación).

El poder adquisitivo es la cantidad de bienes o servicios que pueden conseguirse con una cantidad de dinero fija, según sea el nivel de precios.

 

Está inversamente relacionado con la tasa de inflación: mientras más alta sea la inflación, menor será el poder adquisitivo.

El efecto de la inflación

(o deflación) modifica la capacidad de compra del dinero.

Deflactar

Convertir variables nominales

en

variables

reales

De esta forma, podremos decir que las ventas entre 2009 y 2014:

 

- han aumentado un 18,8% en términos nominales, pero

 

- un 10,4% en términos reales, ya que

 

- la inflación acumulada registrada en ese período ha sido del 7,6%

Evidentemente, para realizar un correcto análisis de una serie temporal, lo que nos interesa es que los importes estén en términos reales, ya que de esta forma todos sus valores estarán expresados en el mismo poder adquisitivo y, además, permitirá mostrar la evolución real del volumen físico de la serie.

 

Para realizar un análisis correcto de las variaciones de unos valores

monetarios, tendremos que eliminar el efecto producido por la variación

de los precios; es decir, trabajar en términos reales (a precios constantes)

 

Para ello, tendremos que extraer de la serie de valores nominales las variaciones producidas exclusivamente por las unidades, obviando las debidas a las variaciones de los precios.

 

Si bien el mecanismo descrito hasta ahora nos viene bien para entender el significado de estos términos, en la práctica existen 2 métodos más sencillos para convertir una serie de valores nominales en otra expresada en valores reales:

 

  1. Valorar todas las unidades al precio unitario del año base. Consiste en construir una nueva serie en la que todas las variables de todos los períodos tienen el precio unitario del año de referencia (año base).

 

  1. Deflactar cada uno de los valores nominales de la serie mediante un deflactor.

 

Apliquemos estos mecanismos a nuestro ejemplo.

 

 

1. Valorar todas las unidades al precio unitario del año base

Valores nominales

Muestran valores con distinto poder adquisitivo.

 

Valores reales

Muestran valores con el mismo poder adquisitivo de un mismo año, llamado año base.

 

Deflactor

Coeficiente de índices de precios que permite disgregar un valor monetario en sus dos componentes:

cantidad y precio.

 

Indica qué parte del valor monetario se debe a la variación de los precios.

En nuestro ejemplo, consistiría en valorar todas las unidades de cada año al precio del año 2009: 100 €.

 

Partimos de la tabla inicial que nos es dada por las estadísticas de la empresa, en la que se nos muestran los valores nominales a precios corrientes; es decir, a los precios de cada año.

 

A continuación, sustituimos todos estos precios por el precio del año base, en este caso, el del año 2009: 100 €.

 

Es decir, dejamos constantes los precios de cada año (de ahí que se denomine también "a precios constantes").

 

Evidentemente, obtendremos unos importes diferentes a los iniciales (nominales), importes expresados ahora en términos reales.

 

Estos valores reales, al mantener constantes los precios en su cálculo, mostrarán la evolución real del negocio, ya que solamente contemplan las variaciones de las unidades, obviando las variaciones producidas en los precios.

 

Efectivamente, si calculamos las diferencias entre cada año, obtendremos las variaciones anuales registradas por estos valores reales y observaremos que coinciden con las que se mostraban en la tabla en la que solo se contemplaba las variaciones de las unidades.

Evidentemente, lo mismo ocurrirá con el incremento acumulado entre 2009 y 2014, arrojando el mismo porcentaje que el acumulado de las unidades calculado anteriormente: un 10,4%.

Con esta tabla a precios constantes podemos conocer la cifra de ventas de cada año utilizando el precio del año 2009, dejando a un lado la variación que han experimentado los precios, y concluir que la variación real entre 2009 y 2014 ha sido del 10,4%, ya que utilizando el precio de 2009 (100 euros cada unidad) en 2014 se han obtenido 110.400 euros de ventas, y no los 118.791 euros (a precios corrientes) que nos mostraba la tabla inicial.

 

Si nos limitáramos a ver los precios corrientes de cada año, concluiríamos que la cifra de ventas ha experimentado un incremento nominal del 18,8% entre 2009 y 2014. Para evitar este análisis erróneo, debemos utilizar los precios constantes; los precios de un año concreto tomado como referencia.

 

Conclusión: Para analizar y comparar datos expresados en unidades monetarias, tenemos que tomar de referencia los precios de una año concreto; es decir, tomar los valores reales, ya que de esta forma se nos muestra la evolución de las cantidades de bienes contenidas en la serie.

2) Deflactar cada valor nominal mediante un deflactor

Como se ha indicado anteriormente, deflactar supone eliminar de un valor monetario los efectos producidos por los cambios en los precios (inflación o deflación).

 

Para ello, se debe dividir el valor monetario, expresado en términos nominales, por un coeficiente de índices de precios adecuado (deflactor) con el objeto de eliminar el efecto de la variación en los precios y obtener así el valor expresado en términos reales.

 

Por lo tanto, volviendo a la tabla de valores del ejemplo, tendremos que asignarle a cada año (y a cada valor monetario, es decir, a cada valor nominal) el índice de precios de consumo (IPC) correspondiente al 31 de diciembre de cada año. Para ello, recurrimos a la tabla de IPC mensuales que nos proporciona el INE.

A continuación, debemos calcular el coeficiente deflactor de cada año, que será el cociente del IPC de dicho año entre el IPC del año base, en este caso, del IPC del año 2009.

Por último, dividiremos el importe nominal de cada año por su coeficiente deflactor correspondiente, obteniendo así el importe en términos reales.

Como se puede observar, hemos obtenido la misma serie de valores reales que la calculada mediante el método de valorar todas las unidades al precio del año 2009.

 

En el artículo "Deflactar" se explica más detalladamente el mecanismo sobre cómo deflactar, con otro ejemplo práctico.

6. Resumen

Los valores expresados en unidades monetarias (V) es el resultado de multiplicar las cantidades físicas de un bien (q) por su precio unitario (p).

 

Cuando los precios responden a los precios de cada año (precios corrientes) el valor estará referido a un valor nominal. Las variaciones que sufren estos valores nominales a lo largo del tiempo (variaciones nominales), incorporan dos componentes: las variaciones en la cantidad (q) y las variaciones en los precios (inflación o deflación).

 

Por este motivo, cuando se desea analizar las variaciones que ha experimentado un valor monetario entre dos periodos de tiempo, es necesarios distinguir los cambios debidos únicamente a la variación de los precios de los cambios debidos a la producción o venta, ya que un simple aumento del precio de los productos conllevaría inmediatamente a un incremento del valor monetario sin que se hubiera registrado un incremento de unidades producidas o vendidas.

 

Así, si de la variación nominal observada se elimina el efecto del aumento de los precios, se obtiene la variación real, que reflejaría la variación en el número de unidades de bienes y servicios producidos o vendidos.

 

Para eliminar este efecto de la variación de los precios, se recurre a un procedimiento (deflactación) que consiste en transformar, mediante la aplicación de un coeficiente (deflactor), estos valores nominales (a precios corrientes) en valores reales (a precios constantes).

 

Este ajuste permitirá que varios valores monetarios referidos a distintos momentos del tiempo sean equivalentes y, por lo tanto, comparables. De esta manera, se podrá analizar correctamente las variaciones que experimenta una variable determinada a lo largo del tiempo.

Con la serie expresada en términos reales obtenemos la evolución del volumen físico contenido en ella.

Deflactar

Convertir una magnitud medida en términos nominales en otra expresada en términos reales, mediante un coeficiente de índices de precios que actúa como deflactor.

IPC mensuales publicados por el INE

Una vez entremos en este enlace de la web del INE, en el apartado C tendremos que seleccionar una de las 3 opciones. En el caso de interesarnos por períodos posteriores a enero de 2002, entraremos en la primera opción y encontraremos un cuadro con todos los IPC mensuales desde enero de 2002.

Las variaciones de un valor nominal incluyen tanto las variaciones en el número de unidades del producto como las variaciones de sus precios.

 

Las variaciones de un valor real no incluyen las variaciones de los precios, ya que éste permanece constante (el precio del año base) y, por lo tanto, sólo contemplará las variaciones de las unidades del producto.